12 nov 2007

zoqueta, quizás un poco



El otro día, hace bastante ya, leí en el resumen de prensa, creo, o no sé por dónde me llegó, la reflexión de Arcadi Espada acerca de Living Tongues (Q: Why are languages going extinct so rapidly? Languages are abandoned when speakers come to think of them as socially inferior, tied to the past, traditional/backward, or economically stagnant. The current rapid decline of approximately one every two weeks appears to be unprecedented in human history. Q: What does humanity lose when a language dies? A vast repository of human knowledge about the natural world, plants, animals, ecosystems, and cultural traditions. Every language contains the collective history of an entire people), de las iniciativas de la UNESCO sobre las lenguas en vías de extinción ("Las lenguas son el vehículo de sistemas de valores y expresiones culturales, y constituyen un factor determinante de la identidad de grupos e individuos"), de los estudios publicados por Nacional Geographic y el eco que han tenido en la prensa. Dice Arcadi Espada:

Cada cierto tiempo, y coincidiendo con necesidades administrativas, algún cómico de la lengua sale a la calle y da unas cuantas voces, siempre las mismas: ¡Las lenguas se mueren! Uno de mis favoritos es el forense David Crystal, autor de (...) este impresionante apotegma: "Decir de una lengua que ha muerto es como decirlo de una persona". La muerte de las lenguas (síncope) es un floreciente negocio que cada vez tiene más promotores. El último (...) es un David Harrison que no duda en encadenarse a uno de los más queridos tópicos de la secta, que es el de equiparar la diversidad biológica y la lingüística (...). No es el caso de las lenguas, naturalmente. Porque las lenguas, una forma de respiración articulada, no son seres vivos y no tienen instintos. Son sólo una marca de vida, y más concretamente, de vida humana, pero confundirlas con un ser vivo es lo mismo que confundir un semáforo con una ciudad. Hasta tal punto esa confusión es falsa e inmoral que la muerte de las lenguas (una expresión por lo demás puramente metafórica, porque las lenguas sólo se transforman) es un dictado del instinto de supervivencia humano. A diferencia de los animalitos las lenguas se extinguen por un proceso de decisión voluntaria del hablante, muy parecido al que le lleva a abrir la boca para respirar y seguir comiendo.
Las lenguas mueren porque los hombres quieren vivir, y vivir mejor (de ahí que ninguna comunidad dehablantes abandone una lengua por otra menos útil), y porque el sentido del habla no está en el fetichismo de la diferencia sino en el favorecimiento de la cooperación.
Lo cierto es que las lenguas se pierden; lo cierto es que esto no es nuevo, aunque -como todo- sí diferente ahora; se transforman todas y se pierden muchas, muchísimas. No sé si merece ser un motivo de tristeza, pero de alegría tampoco, creo yo.
Dios mío qué revuelo en el planeta blog, cuando me puse a mirar. Me recordó el revuelo sobre el apadrinamiento de palabras, campaña que fue tan bien acogida por la clase política, y tan criticada por algunos intelectuales y buena parte de la blogosfera. Claro que hay algunas diferencias: en la primera polémica se trata, claro, de discutir una vez más si es o hasta qué punto es la lengua la base de la identidad de una cultura (de la que los individuos no pueden o no deben escapar) y su seguro de continuidad; en definitiva, se trata de seguir a vueltas con la hipótesis de Sapir-Whorf en alguna de sus versiones. En el segundo caso se trata más bien de discutir la pertinencia -y la poética- de los museos. En ambos casos, es la polémica que surge entre quienes quieren parar el tiempo para atrapar lo que va dejando atrás y quienes piensan que lo mejor es lo que está por venir; entre "seguir y seguir la huella" y "se hace camino al andar"; entre yo soy lo que viví o yo soy lo que me espera. Edad de Oro y Progreso.

Vagando por ahí, de vínculo en vínculo, descubrí puente aéreo (fantástico medio de transporte, al que me he suscrito), y me parecieron muy sabias sus palabras:


Es curioso, pero la defensa de esas "identidades" suele venir de dos bandos por lo común enfrentados: ciertos progresistas y ciertos conservadores. La jerga del conservadurismo está clara cuando se dice que la "identidad idomática" está en peligro por "la influencia del mundo externo". Estamos hablando de etnias que son secularmente relegadas, olvidadas, mantenidas en los bordes mismos del estado-nación, tratadas como inexistentes y condenadas a condiciones de vida lamentables, y, sin embargo, se teme que dejen de ser lo que son, que el contacto con el resto del país los criollice, los vuelva culturalmente mestizos, es decir, entre otras cosas, se teme que alguna forma de integración a lo externo los saque del abandono y la absoluta marginalidad. Como si hablar kashinahua, ruso, sánscrito, esperanto o glíglico fuera más importante que integrarse a un sistema capaz de otorgarles mejores posibilidades de existencia.
Como si el encierro fuera mejor que el contacto. O como si hablar español fuera el hecho que los coloniza, y no estuvieran sufriendo de una opresión colonial desde ya, desde hace tiempo, desde hace siglos.El concepto de "identidad", sin embargo, también es muy querido en un sector de la izquierda que se describe a sí mismo como progresista. (Piensen en el título del suplemento de El Peruano, Identidades). Es una curiosa elección taxonómica si uno tiene en cuenta que la noción de identidad" parece contradecir la idea de mutación: ser siempre igual a sí mismo, definirse en función de una esencia compartida, una identidad, es la mejor manera de negar la integración, el mestizaje, la transculturación, la hibridez, la heterogeneidad y todas las otras nociones elaboradas hasta hoy para dar cuenta del carácter heteróclito de las culturas latinoamericanas. Pero, sobre todo, es la mejor manera de abolir el cambio como categoría política y como programa de acción social.Quienes quieran defender a los individuos, por sobre el fetiche ilustrado de la lengua, quienes se preocupen por las personas y los grupos de personas más que por la curiosidad anecdótica de qué lengua hablan, deberían, en lugar de llorar la muerte de una docena de idiomas, trabajar para resolver las maneras en que se ha de producir la inevitable integración de sus hablantes al resto de la sociedad, para que esa integración tenga sentido y sea benéfica para esas personas.A veces, da la impresión de que los plañideros de las lenguas en extinción prefirieran la idea de encerrar a los
hablantes de esos idiomas en la vitrina de un museo, rescatándolos así de "la influencia externa", antes que preocuparse por su humanidad y su coyuntura como
personas.
Precisamente Emilio, cada vez más ordenado y menos relativo, ha vuelto hace poco sobre el asunto, en uno de esos post tan granaínos [ ;) ] de su última etapa, ácidos y densos: zoquetes, se titula, porque los últimos dos hablantes de la lengua zoque se han retirado la palabra y la prensa se lamenta del hecho.

No estoy segura de que uno deba avergonzarse del sentimiento de pérdida que provoca cualquier pérdida, de la nostalgia que provoca la lucha contra un destino inexorable y conocido. Sí, es verdad, las cosas en los museos están muertas. Visitar el Museo de África me conmovió: no hubiera podido conocer esas esculturas fascinantes si alguien no las hubiera profanado de su función y colocado en un museo. Que el tiempo pasa y tiene que ser así es verdad, pero a veces etristece; que las cosas cambien es natural, pero a veces entristece; que la gente pase por el mundo es ley de vida, pero no por eso las pérdidas duelen menos. Claro, que la vida siempre sigue, aunque acabemos volviendo a casa por navidad. No para quedarnos.

30 oct 2007

legislando y gerundiendo, que es andando

A propósito del Gobernador de Brasilia, José Roberto Arruda, que días atrás sacó un decreto prohibiendo (uy, no: que prohibía) el gerundio en la Administración: “queda prohibido el uso del gerundio como disculpa para la falta de eficiencia”. He acudido a Google y he leído la noticia en La gaceta de Tucumán. Me ha interesado también el editorial (hay que ver, qué voluntad de estilo al escribir) de La Nación: Gerundio y eficiencia , y también me ha interesado el artículo del 15 de octubre de Ángel Escobar en El Siglo: Murió el gerundio, ¡viva el gerundio!:

Nunca tuve debilidad por el gerundio. Lo confieso. Eso de estar comiendo, hablando, rezando y varios etcéteras me da la desagradable sensación de una continuidad sin término. Y sabemos que en esta vida todo tiene su término. No es como el participio pasivo que es cortante. Es así y ya está. Se acabó.Acerca de la diferencia de estas dos entidades verbales, nada mejor que la anécdota que relata Incitatus*: Camilo José Cela, escritor español de fuste, siendo senador en la Legislatura Constituyente de España, se quedó cierta tarde “traspuesto” en el escaño. Su vecino, el recién fallecido cura Xirinachs, le espabiló: “¡Don Camilo, que está usted dormido!” Y Cela, genial: “No. Estoy durmiendo. No es lo mismo estar dormido que estar durmiendo, del mismo modo que no es lo mismo estar jodido que estar jodiendo”. Xirinachs se quedó ...

21 oct 2007

Hoy me siento DELE

Será porque las fechas se van acercando. El caso es que a veces Windows Word nos obsequia con auténticos haikus de poesía pura, como los DELEs:


La impresora no ha respondido todavía, pero puede que el programa de Microsoft Office pueda continuar sin la información de la impresora. ¿Desea continuar o esperar a la impresora?
SÍ NO

18 oct 2007

increíble, pero cierto

Resulta que busqué, por las razones que fueran, en Google la frase exacta "hoy he cometido un terrible error", y no produjo ningún resultado. Parecía una frase tan vulgar y cotidiana, que cómo lo iba a imaginar. Pues sí, si las máquinas funcionan como deben, una frase tan vulgar no ha sido recogida en ninguna página, de los millones que tiene Internet. Insospechado ejemplo chomsquiano de la creatividad del lenguaje. Cada vez quedarán menos. Seguro que mañana Google encontrará algo más que esta entrada del blog para esa secuencia.

12 oct 2007

Celebración de la Hispanidad




o también




¡Santiago, y cierra España!




En fecha tan señalada, y al hilo de la nota de ayer, dos temas relacionados: la celebración del congreso Pensar en Español (en el que el Cervantes, la principal institución encargada de la difusión de la lengua española, sólo aparece entre los listados del Comité Promotor) y las declaraciones de Antonio Gamoneda, poeta, premio Cervantes 2006 y presencia constante en los últimos tiempos en las noticias culturales de los periódicos, ambos temas reunidos en el reportaje de Informe Semanal que enlazo aquí. Transcribo, para ver si así me lo acabo de creer, el minuto y pico de entrevista con Gamoneda (sitúense en el minuto 9'50'', más o menos):



Transcripción para los que, como yo, no dan crédito:

G: No es indiferente un idioma u otro, porque la articulación, la coloración de la palabra es distinta. Yo veo por ejemplo como mis traductores, los ingleses, están empeñados en que explique lo que no debo explicar, lo que tiene que estar implícito y hasta oculto en el poema.

L: Asturiano, casi leonés, premio Cervantes de Literatura, sabio, irónico... Lo encontramos con su último poema, por el momento, que habla de abismos y despedidas presentidas. Nunca quiso aprender otra lengua que el español, para poder pensar en su idioma sin contaminaciones.

G: Para la comunicación afectiva, emocional y estética, en esa gama de sensibilidad y de sentimiento, yo creo que el español es el lenguaje más fuerte.


Pero qué fuerte.

El provincianismo cateto se está adueñando de nuestra élite cultural, haciendo ondear fuera de tiempo la bandera de los mitos imperiales, para con el orgullo así oxigenado disimular los complejos y la clara conciencia de padecer imperdonables carencias. Nebrija dijo "Porque la lengua fue siempre compañera del imperio", y tenía su punto de razón pragmática, y eran otros tiempos, y sabía latín y no se contaminaba. La leyenda dice que Carlos I de España y V de Alemania (y también eran otros tiempos y quizás son sólo habladurías) hablaba con sus caballos en alemán (que era su lengua), con las damas en francés y con Dios ni más ni menos que en español. Y después, decimonónico y montañoso, vino Unamuno con su "¡que inventen ellos!".


Y Santiago y cierra España.

Feliz "Fiesta de la Raza".

11 oct 2007

Hablando francamente (de lenguas)

(o también:)

Celebración de la Hispanidad

Durante todos estos días en que no he estado precisamente de vacaciones, en diversas ocasiones y por diversos motivos me he encontrado pensando en cosas como lenguas que mueren, lenguas que sufren, lenguas que crecen, lenguas que luchan, lenguas que triunfan… En relación, claro, con el oficio que nos da de comer a mí y a mi familia.

(Entre paréntesis y en cuanto a eso, es un azar bendito que las lenguas no se aprendan por inyección intravenosa, ni con pastillas ni por autohipnosis; o eso creía yo: todos los días paso por delante de una especie de oficina llamada “ABC Langues: Formation linguistique accelerée par auto-hypnose” con la intriga de si habrá aparecido un cartel “A louer”, o algo así. Y no: se mantienen. Con el trabajito que nos cuesta a nosotros, no dejo de maravillarme: ¿serán ex alumnos desesperados de instituciones como las nuestras?)

El caso es que para el oficio y la subsistencia hay que convencer a la gente de que estudie otras lenguas y que no se limite al inglés; así es que, ya que no lo damos gratis, hay que ver muy bien qué argumentos se utilizan para atraer a potenciales clientes de esta nuestra labor difusora.

Por lo que me parece, los franceses están muy preocupados y ocupados en la guerra contra lo que llaman “lingua franca”, y casi se diría que contra ella basan sus argumentos (y su publicidad). Eso les ha convertido quizá en los máximos defensores e impulsores (e inversores) del multilingüismo. El multilingüismo, bandera lingüística de la UE está de moda (ver vídeo).

El mes de septiembre ha sido el mes de la “Intercomprehension”, un proyecto europeo de multilingüismo, en la Alliance. En el portal se lee:

En la casa común europea las lenguas no son recíprocamente "extranjeras"; están relacionadas. En las familias lingüísticas románicas, germánicas y eslavas los europeos nos entendemos. EuroCom nos muestra el camino hacia el plurilingüismo diversificado. La Intercomprensión europea es el complemento cultural y comunicativo imprescindible frente al inglés como lengua universal de contacto. EuroCom salvaguarda la riqueza cultural y lingüística de Europa


En la reunión final a la que asistí, pude comprobar hasta dónde estaban de enloquecidos y entusiasmados mis colegas franceses con el asunto. Y, claro, a poco que se piense resulta evidente por qué, y resulta evidente asimismo su interés en que participe el español.

La reunión se celebró en un aula. La observé con detenimiento, para establecer los paralelismos y diferencias y finalmente establecer mi propia clasificación; son cosas que da el oficio. Una pizarra blanca, mesas en U (no sillas de brazo), un mueble con una tele y un reproductor de deuvedés, y en una mesita lateral un humilde equipo estéreo de audio, portátil; no vi ordenador, y me sentí orgullosa de que ya todas nuestras aulas lo tengan, y con acceso a Internet. Pero, eso sí, allá donde confluyen todas las miradas, al lado de la pizarra, se veía un gran mapamundi con los países de la Francophonie resaltados: ni más ni menos que tres hileras de 20 banderas distintas cada una.


Pensé: “Y nosotros el primer día de clase presumiendo de lo de más de veinte países, sí, pero con reparos y matices cuando mencionamos Filipinas, Guinea o incluso Puerto Rico. ¡Porque nuestros manuales son españoles (y se hacen en Barcelona tantos de ellos, si se me permite un chiste tonto), que si no meterían en el mapa de la Unidad 1 a Estados Unidos, faltaría más! Nunca hemos sabido imitar a los franceses en el valor que dan a su lengua, eso es verdad”.

Ah, pero la grandeur se está perdiendo un poco, creo yo: en Italia el ministerio estaba ya hace un par de años reciclando a los profesores de francés y alemán de secundaria para que impartan español, y en algunos centros oficiales franceses repartidos por el mundo se da ya español.

El proyecto de futuro, la Intercomprehension, es una “revolución”, como dijeron, un giro copernicano a su propia tradición, una reconversión de pensamiento difícil de asumir para muchos, y es prepararse, reciclarse para enseñar Intercomprehension:, o sea: "entiéndeme cuando hablo o escribo en mi lengua, que prometo intentar hacer lo mismo contigo, ya que compartimos lenguas de raíces comunes; me resigno a que mi interlocutor simplemente me entienda (o a lo sumo hable mal mi lengua) a cambio de que me permita expresarme en la mía con la garantía de que me entiende". Por eso que la colaboración del español en ese proyecto es tan importante: a los sesentaypico países de la Francophonie sumaríamos los veintipico de la Hispanidad. Dueños del mundo, por fin. Superando a la lingua franca, por fin. Aunque haya que ceder un poco de protagonismo.

Cualquiera diría que al español le va tan bien en Europa... Ay

Y en éstas y otras (el traído y llevado informe sobre lenguas en peligro de extinción) estoy cuando una amiga me informa de dos cosas, que dejo para el siguiente apunte: la celebración del “Pensar en español” y las declaraciones de Gamoneda a Informe Semanal, imprescindibles para situarnos.