27 jun. 2007

Por acabar de una vez por todas

La cita es el viernes. Merecerá la pena contribuir a que cosas como ésta no se repitan. Aunque reconozco que tiene su aquél... Es que acaba junio y estamos muy cansados.

21 jun. 2007

Meme de fin de curso

Desde Makelele me llama Emilio a seguir la bola del meme de este año. Siento que no estoy en mis mejores momentos para decir algo que pueda resultar por lo menos agradable de leer. En mi viaje interior y exterior de los últimos tiempos estoy en plena batalla contra la soberbia, y no me quiero poner bíblica nuevamente, así que, sinceramente, me impongo contestar y tragar saliva, sabiendo que poco estoy en condiciones de aportar, una vez que el mensaje de la botella ha sido recogido ya por tan insignes, valientes y avezados capitanes.

Se trataba de contestar a esto:
“Imagina que tienes un colega que imparte tu misma asignatura y quiere incorporar las TICs en su asignatura para el curso que viene. Viene a ti, ya que le suena que tú tienes un blog y enredas con estas cosillas, en busca de consejo. ¿Qué le dirías? ¿Cuáles serían las claves para que tu compañero tuviese éxito en esta tarea?”
Yo me voy a concentrar en la escena:

Tengo un colega! ¡Quiere incorporar las TICs en su asignatura (que es la mía)! ¡¡Viene a mí!!"

A estas alturas yo ya no me lo creo de lo feliz que soy: no puede ser verdad, tiene que ser un sueño.

Si encima le suena que tengo un blog y en lugar de decirme que vaya paridas insulsas que digo va y me pide consejo probablemente para abrir uno, pues no me quedaría otra que emocionarme, darle un abrazo e invitarle a lo que quisiera. Cuando lograra recuperarme, le diría que, como hablar en una lengua que no es la tuya en un país que no es el tuyo cuando no estás de vacaciones, atreverse a afrontar en público hasta dónde uno llega es un viaje interior y una cura de humildad. Por lo tanto, las claves, querido compañero, son la fuerza y la humildad, seguidas por la curiosidad y la inquietud y finalmente la conciencia de que a estas alturas la mayoría de los descubrimientos son sólo sumas de matices.

Por eso yo no le diría como este sabio Maestro:

Nunca mires lo que hacen otros, si no estás seguro de que puedes mejorar sus pasos. ¿Acaso te ves dispuesto para ser mejor que mis hermanos blogueros o que yo mismo? Si es así, emprende este nuevo camino. Si, por el contrario, sólo deseas remedar livianamente las tareas de otros, olvídate y sigue los sólidos caminos de la tradición.

Es que los Maestros con mayúsculas me dan un poco de miedo: Critilo se fue descubriendo más soberbio cuanto más sabio (y más viejo, porque la sabiduría es tiempo), y fue descubriendo que eso era lo que le apartaba de Felicia. Y Felicia es lo que buscamos todos. Así que, Andrenio, si me permites a mí un consejo, sé tú mismo, con todas las consecuencias.

Le paso la bola a cualquiera que se tope con esto por las esquinas de la red educativa. La mayoría de quienes conozco han participado ya o han sido ya invitados. No me consta esto de Javier Villatoro, así que a él la bola, y a los participantes en el II CVELE

6 jun. 2007

profe 2.0

Este fin de semana he asistido al seminario de Emilio. Han surgido temas interesantes: los derechos de autor, los derechos del autor, la utilidad de las utilidades 2.0, el compromiso con la profesión, etc.
Como siempre, han surgido los escepticismos. Como siempre, en la dosis adecuada son muy beneficiosos: un poco menos y se anula el sentico crítico, un poco más y nos paralizan.
No sé si nos estamos dando cuenta de lo que está pasando. Emilo insistió en ello, en el cambio radical de perspectiva que implica la aparición de estas tecnologías y su aplicación al campo educativo.
Yo me voy a extender un poco sobre esto: estamos viviendo una revolución copernicana, estamos cambiando de Era, creo. La reverencia al texto escrito es parte de nuestras raíces semíticas quizás, si bien la historia del cristianismo es en buena parte el resultado de discusiones filológicas. En el mundo de Gutemberg ¿era él consciente del poder del artefacto que estaba inventando? Extender la lectura, democratizar el acceso al texto y a la cultura, hacer el verbo cada vez más carne. El Humanismo, la Edad Moderna, en definitiva.
El caso es que en el hato que nosotros, profesores formados en el siglo xx, trajimos en nuestros cayucos está que antes de discutir un texto escrito, que dota de autoridad a un individuo por encima de los demás, hay que dotarse de un aparato crítico: notas a pie de página y referencias son las únicas justificaciones a la discusión y la crítica del texto. Su creación es patrimonio de unos pocos. Los lectores son legión; los escritores, los elegidos.
Ahora ya esto nunca va a ser así, probablemente ni siquiera en literatura (si es que podemos seguir manteniendo esa etiqueta en soledad bajo los textos, sin la compañía y precisión de otras). Ahora el verbo se ha hecho carne nuestra, definitivamente. Los textos son colectivos y todos tenemos algo que decir. Y nunca definitivos, siempre versiones beta, constantemente revisadas. Gutemberg en la escritura, después de tantos siglos.
Hemos de perder miedo escénico y prejuicios. Hemos de perder sobre todo el orgullo paralizante de pretender descubrir la penicilina o si no nada. Escribir, participar es sólo comunicarse, aportar un matiz, una formulación, una duda, una inseguridad, una perspectiva, una sospecha, un atisbo. Un texto escrito no es necesariamente ni narcisismo ni estupidez ni vanagloria. Es construcción colectiva. Hay que aprender a verlo así.

5 jun. 2007

evaluaciones cursos de formación

Tengo alguna experiencia en la organización de actividades de formación para profesores. Me interesa mucho poder evaluar bien las actividades, para asegurarme ir mejorando poco a poco en la organización, la selección, la programación, el diseño, los formatos, el aprovechamiento, etc. Al principio pasaba unas encuestas a los asistentes, para que valoraran los diferentes aspectos, de 1 a 5. Después, porque me parecía incompleto, añadí una serie de valoraciones del asistente también sobre el grupo de asistentes: su nivel de formación, la pertinencia de las preguntas, etc. Más tarde, porque me parecía injusto, decidí completarlo pasándole también al ponente una encuesta en que pudiera valorar el seminario impartido en relación a sus propias expectativas, la organización y los medios puestos a su disposición, el nivel de formación del grupo, su grado de colaboración en la buena marcha de la sesión y la pertinencia de sus intervenciones. Más tarde decidí, harta de los términos medios, que la gente se tuviera que definir y eligiera o 1-2 o 3-4: es decir, que se evaluara en una escala de 1 a 4 y no de 1 a 5.
Ahora, porque sigo sin estar satisfecha de los métodos habituales de evaluación de seminarios y sigo buscando, he decidido cambiar radicalmente, y aun no teniendo certezas, tiendo a pensar que la verdadera evaluación se demuestra andando.
Y lo digo sobre todo porque ningún cuestionario posible he encontrado que haga honor a la cuestión fundamental: dejar claro explícitamente que se parte de la base de que toda oportunidad de reflexión, por serlo, merece un 4; porque para el profe que ya cuenta con cierta madurez profesional (hecha de formación, experiencia y edad, como podría ser mi caso) formativo es el elemento que le permite ubicarse y reubicarse a cada paso, tomar referencias y posiciones, volver a reflexionar para definirse. Cualquier oportunidad es buena para afinar el perfil, en negativo o en positivo.