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17 feb 2013
Siempre lo mismo...
17 feb 2012
Al calorcito del sistema binario
En estos tiempos convulsos hay que buscar refugios. Acaban cogiendo olor, si no se abre la ventana, pero al calorcillo se adormece uno: buenos y malos, ricos y pobres, fachas y progres, blanco y negro, arriba y abajo, dentro y fuera, derecha e izquierda... Qué comodidad la religión del Sistema Binario, qué tranquilidad de orden, con su dios y su demonio, su cielo y su infierno, sus profetas y sus apóstatas, sus santos y sus herejes, su premio y su penitencia, sus justos y sus pecadores.
12 nov 2011
fluidez, desparpajo y liquidismo en la enseñanza de ELE
Reconozco que llevo una temporada de un descreimiento que a mí misma me produce un enorme desasosiego profesional. Sin duda los años no perdonan y he dejado atrás a Andrenio para convertirme sin más remedio en Critilo. Miro donde miro y la mayoria de las cosas me parecen obviedades, perogrulladas, rizos de rizos, muchas alforjas para poco camino y mareos de perdiz. No hay peor cosa que ponerse a demostrar evidencias: el que lo hace siempre sale mal parado. Si quieres acorralar a alguien, oblígale a que demuestre una evidencia, no falla.
Más allá de esas evidencias que nos empeñamos en demostrar creyendo que así pasarán del dogma profesional a la práctica profesional, forzando la formación hasta la deformación (algunas veces hasta la transformación, pero muy pocas); verdades y evidencias como que todo en el justo medio: la gramática implícita y la explícita, los ejercicios y la producción libre, partir de la realidad del alumno pero sin pasarse, conjugar las expectativas del alumno, del grupo, del profesor y de la institución, administrar y utilizar la tecnología como medio y no como fin, etc. Más allá de esas evidencias, decía, hete aquí que algo sí me ha motivado y ha llegado a sacarme de ese casi plácido descreimiento correcto y silencioso y llevarme hasta una si bien leve irritación. Y es que grandes profesionales se dejen engañar por el desparpajo cuando evalúan la fluidez.
Fluidez no está en el Diccionario de términos clave de ele de la casa, cómo puede ser, si es un elemento clave una piedra de toque de la evaluación certificativa; quizás por algo o quizás por ello se remita a... ¡corrección! Sí, sí, como lo leen.
La RAE no da muchas explicaciones cuando define fluidez como "cualidad de fluido"; aunque sin pretendero nos transporta al mundo líquido, la sociedad líquida, el amor líquido, etc., con las dos características que lo resumen: transitoriedad y desregulación. ¿Estaremos inaugurando un nuevo cico metodológico en ELE: el liquidismo?
Sin embargo, miren lo que dice la Academia de desparpajo:
La Wikipedia, la enciclopedia libre, ayuda un poco más cuando define fluidez:
Bien, pues eso, que fluidez no es desparpajo, por muy líquido que sea este mundo que vivimos; que la fluidez requiere corrección, ideas, relaciones y significados, y el desparpajo no.
Es verdad que fluidez, frente, por ejemplo, a corrección, pronunciación, alcance e incluso cohesión, tiene una naturaleza mixta, no simple. La fluidez es un compuesto que consiste en la capacidad de manejar esas sustancias simples. Pero por eso. No es desparpajo.
Más allá de esas evidencias que nos empeñamos en demostrar creyendo que así pasarán del dogma profesional a la práctica profesional, forzando la formación hasta la deformación (algunas veces hasta la transformación, pero muy pocas); verdades y evidencias como que todo en el justo medio: la gramática implícita y la explícita, los ejercicios y la producción libre, partir de la realidad del alumno pero sin pasarse, conjugar las expectativas del alumno, del grupo, del profesor y de la institución, administrar y utilizar la tecnología como medio y no como fin, etc. Más allá de esas evidencias, decía, hete aquí que algo sí me ha motivado y ha llegado a sacarme de ese casi plácido descreimiento correcto y silencioso y llevarme hasta una si bien leve irritación. Y es que grandes profesionales se dejen engañar por el desparpajo cuando evalúan la fluidez.
Fluidez no está en el Diccionario de términos clave de ele de la casa, cómo puede ser, si es un elemento clave una piedra de toque de la evaluación certificativa; quizás por algo o quizás por ello se remita a... ¡corrección! Sí, sí, como lo leen.
La RAE no da muchas explicaciones cuando define fluidez como "cualidad de fluido"; aunque sin pretendero nos transporta al mundo líquido, la sociedad líquida, el amor líquido, etc., con las dos características que lo resumen: transitoriedad y desregulación. ¿Estaremos inaugurando un nuevo cico metodológico en ELE: el liquidismo?
Sin embargo, miren lo que dice la Academia de desparpajo:
(De desparpajar).Eso exactamente: "desembarazo en el hablar o en las acciones", e incluso o sobre todo -me permito añadir- desembarazo en la acción de hablar.
1. m. coloq. Suma facilidad y desembarazo en el hablar o en las acciones.
2. m. coloq. Am. Cen. desorden (‖ confusión).
La Wikipedia, la enciclopedia libre, ayuda un poco más cuando define fluidez:
En lingüística, fluidez es la capacidad de un hablante de expresarse correctamente con cierta facilidad y espontaneidad, tanto en su idioma materno como en una segunda lengua; esto permite que el hablante se desenvuelva de una manera [sic]. La fluidez viene dada en tres áreas:
- Capacidad para crear ideas (área creativa).
- Capacidad para producir, expresar y relacionar palabras (área lingüística).
- Capacidad para conocer el significado de las palabras (área semántica).
Bien, pues eso, que fluidez no es desparpajo, por muy líquido que sea este mundo que vivimos; que la fluidez requiere corrección, ideas, relaciones y significados, y el desparpajo no.
Es verdad que fluidez, frente, por ejemplo, a corrección, pronunciación, alcance e incluso cohesión, tiene una naturaleza mixta, no simple. La fluidez es un compuesto que consiste en la capacidad de manejar esas sustancias simples. Pero por eso. No es desparpajo.
17 mar 2011
17 de marzo, 150 aniversario de la Unidad de Italia
Debo empezar diciendo que con lo que está pasando no deja de resultarme casi obsceno ponerme a hablar de cualquier cosa que no sea de lo único importante. Y de eso no puedo hablar, por sobrecogimiento y por ignorancia. Pero qué nos queda: tirar para delante y fingir que se puede hablar de otras cosas y que otras cosas tienen también su importancia.
Hoy 17 de marzo, Italia celebra el 150 aniversario de su historia como estado. Sólo quince décadas: Italia, siendo tan antigua, es sólo una quinceañera, una "minorenne", como dice Benigni.
No obstante, me concedo el placer de equivocarme: al fin y al cabo, es la segunda vez que aterrizo para vivir este país. Así que, escudándome en eso, porque es muy tentador celebrar así el 150 aniversario de la unidad de Italia y porque en algo tangible debo ver plasmadas para no morir de depresión la media de 13 ¡trece, se dice pronto! horas semanales que, gracias al desinteresado -e indiferente- gesto del Atac, dedico a la observación, reflexión y elaboración de hipótesis acerca de lo que me rodea, así que, por todo eso, voy a decidirme por fin a escribir estas líneas, que tantas veces he escrito (cada vez de una manera, y ésta no es la mejor) y otras tantas se han evaporado al bajar del autobús.
Resulta que este país tan rematadamente viejo, tan rematadamente antiguo, tan en el origen de todos nosotros, tan nuestro abuelo, es el más joven de los que nos rodean. Ésa y sus miles de otras contradicciones son sin duda la raíz de su encanto y de la atracción que ejerce y el desconcierto que provoca. En las calles cacas de perro y altares a la Virgen ante los que la gente se santigua al pasar (con el perro); monumentos funerarios en las esquinas y en las farolas, dedicados no se sabe si al pobre peatón arrollado por la moto o al pobre motero víctima de una estética; declaraciones de amor desesperado escritas en los contenedores del papel rebosantes de vidrios y latas y más cacas de perro; la sumisión a la estética y el espectáculo de lo bajuno y soez; el barbone tirado en la acera cerca del plato con comida de gatos que un alma caritativa ha dejado debajo de un coche (también en la acera); la mano que saluda al Papa y le toca el culo a las niñas; el país que inventó el desaliño milimetrado, las gafas de sol descomunales y el cinturón para lucir el calzoncillo; el país que le puso tacón a las deportivas, el país que ha sabido hacer categoría estética del desconchón y de la ruina; el país que supo vender cocina de lujo con los más humildes ingredientes; el país de los más modernos postrado ante el televisor y paralizado durante el Festival de San Remo; un país unido en la pasta asciuta y en el culto a la mamma, siempre a la última y siempre igual a sí mismo. Y podríamos seguir, cada uno añadiendo la suya.
En la fase de adaptación en la que me encuentro, a medida que vas conociendo el país y su lengua, vas intentando explicarte el uno por la otra o al revés. Es un ejercicio un poco tonto, lo sé, pero es muy divertido, y en el autobús se pasa el rato divinamente con él. Es lingüística ficción, sí, pero tiene su base real, como las novelas de Julio Verne. Así que ya le he encontrado una explicación a tantas contradicciones, a tanto caos: cómo no con una lengua en la que hay dirección pero no hay sentido: la misma palabra para hola y para adiós, para saludar y para despedir, para traer y para llevar, para por y para para (bueno, casi), para ir y para venir.
Éste es un país grande, no sé si más romano que hérulo u ostrogodo (en los grandes imperios pasa así, también en la lengua: las esencias se conservan mejor en las provincias que en la metrópoli), que mejor que ninguno sabe sobreponerse a sus dirigentes y a sí mismo y sus miserias también. Hoy celebra (la gente sí: los chinos se han hartado de vender banderas) 150 años de una casa y casi de una lengua, que nacieron Dios sabe cuándo:
Hoy 17 de marzo, Italia celebra el 150 aniversario de su historia como estado. Sólo quince décadas: Italia, siendo tan antigua, es sólo una quinceañera, una "minorenne", como dice Benigni.
Como homenaje personal a este país que tanto me enseña, he querido empezar con esta canción tan hermosa de Lucilla Gallezzi: Voglio una casa, una excelente metáfora para estos momentos.
Los que llevamos tantos años por el mundo sabemos que hay cosas que pasan siempre de la misma manera, aunque siempre sean nuevas; sabemos que en el ritual de vivir un país más allá del decálogo turístico de monumentos, museos, enclaves o ciudades, en el baño social que implica encontrar una casa, aprenderte un camino, encontrar dónde colocar cada detalle de tu rutina, se pasa por unas etapas que se suceden siempre con precisión aritmética, pero que no por ello dejamos de experimentar cada vez en cada país como novedades, como experiencias determinantes, como aprendizaje.
Yo estoy pasando por una de esas etapas: lo sé, la conozco; sé que es pronto para decir nada, que por muy sorprendente que puedan ser algunas cosas para mí en estos momentos, probablemente y para mí misma no dejarán de ser una verdad de Pero Grullo dentro de poco tiempo.
Resulta que este país tan rematadamente viejo, tan rematadamente antiguo, tan en el origen de todos nosotros, tan nuestro abuelo, es el más joven de los que nos rodean. Ésa y sus miles de otras contradicciones son sin duda la raíz de su encanto y de la atracción que ejerce y el desconcierto que provoca. En las calles cacas de perro y altares a la Virgen ante los que la gente se santigua al pasar (con el perro); monumentos funerarios en las esquinas y en las farolas, dedicados no se sabe si al pobre peatón arrollado por la moto o al pobre motero víctima de una estética; declaraciones de amor desesperado escritas en los contenedores del papel rebosantes de vidrios y latas y más cacas de perro; la sumisión a la estética y el espectáculo de lo bajuno y soez; el barbone tirado en la acera cerca del plato con comida de gatos que un alma caritativa ha dejado debajo de un coche (también en la acera); la mano que saluda al Papa y le toca el culo a las niñas; el país que inventó el desaliño milimetrado, las gafas de sol descomunales y el cinturón para lucir el calzoncillo; el país que le puso tacón a las deportivas, el país que ha sabido hacer categoría estética del desconchón y de la ruina; el país que supo vender cocina de lujo con los más humildes ingredientes; el país de los más modernos postrado ante el televisor y paralizado durante el Festival de San Remo; un país unido en la pasta asciuta y en el culto a la mamma, siempre a la última y siempre igual a sí mismo. Y podríamos seguir, cada uno añadiendo la suya.
En la fase de adaptación en la que me encuentro, a medida que vas conociendo el país y su lengua, vas intentando explicarte el uno por la otra o al revés. Es un ejercicio un poco tonto, lo sé, pero es muy divertido, y en el autobús se pasa el rato divinamente con él. Es lingüística ficción, sí, pero tiene su base real, como las novelas de Julio Verne. Así que ya le he encontrado una explicación a tantas contradicciones, a tanto caos: cómo no con una lengua en la que hay dirección pero no hay sentido: la misma palabra para hola y para adiós, para saludar y para despedir, para traer y para llevar, para por y para para (bueno, casi), para ir y para venir.
Éste es un país grande, no sé si más romano que hérulo u ostrogodo (en los grandes imperios pasa así, también en la lengua: las esencias se conservan mejor en las provincias que en la metrópoli), que mejor que ninguno sabe sobreponerse a sus dirigentes y a sí mismo y sus miserias también. Hoy celebra (la gente sí: los chinos se han hartado de vender banderas) 150 años de una casa y casi de una lengua, que nacieron Dios sabe cuándo:
11 mar 2011
comandos
Mordiendo el cuchillo, con el traje de camuflaje bastante deteriorado y apartando las lianas. Abrigados en su jerarquía y en sus certezas, cuando uno flaquea mira al otro, y con la mirada le suplica que le diga que sí, que es verdad, que acaba de haber oído el zumbido de un bombardero, o de haber visto un buque de guerra, o un paracaidista enemigo camuflado entre los árboles. Llevan así ya no recuerdan desde cuándo, y saben que nadie podrá rescatarlos nunca: ellos lo impedirán, porque no sabrían vivir de otro modo, sin amenazas ni enemigos
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