12 oct 2008

Elepedia: wikipedia de ELE

A través de una lectura atrasada de APLV-Langues Modernes, me entero del proyecto Elepedia, que "pretende ser un instrumento colaborativo abierto a todos los profesionales del mundo del español". La noticia es del 4 de septiembre, y no sé si es que yo no he estado demasiado atenta o que el proyecto no ha tenido apenas eco (y a fecha de hoy, tampoco una búsqueda en Google arroja muchos resultados más allá de Proele, que son quienes han tenido la idea y han lanzado el proyecto, si no entiendo mal). Copio los primeros párrafos de la noticia de Christian Puren:

Un nuevo proyecto gratuito y abierto a todos los profesionales del español como lengua extranjera: ELEPEDIA, Enciclopedia del Mundo de ELE.
Os queremos anunciar un nuevo proyecto gratuito y abierto a todos los profesionales
del español como lengua extranjera, ELEPEDIA (Enciclopedia del Mundo de ELE), http://www.elepedia.org/.

¿Por qué una enciclopedia de ELE?
El mundo de ELE sigue en continuo avance y cada vez son más los saberes que giran entorno a él. Es algo muy favorable y de lo que todos nos alegramos, pero tiene el inconveniente de hacer que nos perdamos entre tanta información, entre tantas páginas de Internet. En nuestras visitas a blogs, foros, vemos que cada vez hay más preguntas dirigidas a preguntas del "saber" de ELE.

(leer todo)

Por lo demás, nuestros mejores deseos a Elepedia

10 oct 2008

por culpa de las cerillas

ya no sabemos hacer fuego: lo que perdemos o lo que ganamos con Internet.
A mi que no me la quiten.

(Yo sigo leyendo y disfrutando de los libros cuando tengo tiempo y me da la gana. Que tenga tiempo y me dé la gana no es asunto de Internet)

30 sept 2008

Ya nada será igual

Es verdad que no está bien no regar las plantas, no mimar los amores ni las comidas, no imponerse cierta disciplina. Todos los manuales dicen que lo que hago no debe hacerse. Y estoy de acuerdo: mea culpa.

En mi descargo me digo que los cuadernos de bitácora nacieron así: más para aclararse uno que para orientar a nadie, más contra el propio olvido que para alumbrar caminos a otros, más como registro que como propuesta.

Lo que no quiero que se me olvide es el torbellino de ideas (en absoluto originales, es así) que me vino a partir de la inevitable puesta en orden de mis cosas para dar forma al Taller mínimo de Internet para profesores de ELE que me tocó impartir en el Cervantes de Bruselas hace un par de semanas. Pero voy a destacar sólo tres:

Uno- La revolución que estamos vivendo, la más grande de la Historia, me parece a mí. Ya nada será igual a partir de ahora, como ya nada fue igual desde el invento de Guttemberg. Pero ahora más. Si dijera "no podemos quedar al margen" estaría quizás sugiriendo que nuestra voluntad puede algo con esto, como si hiciera un llamamiento para salir persiguiendo al grupo de cabeza: ¡Vamos, no nos quedemos atrás! Y no: cuando digo "no podemos quedar al margen" quiero decir literalmente que no podemos, que no tenemos fuerzas suficientes para quedar al margen, aunque así lo quisiéramos; que nos arrastrará, antes o después. Y lo mejor es prepararse, hacer mentiroso el verso que dice que el maestrillo del librillo desprecia cuanto ignora. Este vídeo me ha emocionado y expresa mucho de lo que quiero decir:




Dos- Que en esta revolución se pierden las fronteras de lo público y lo privado. Porque lo social lo une todo. Que no se trata de pudor frente a exhibición; el exhibicionista se cuela aprovechando la presencia de otros o la circunstancia oportuna, sin que nadie le llame; queda siempre en un segundo plano, gesticulando para llamar la atención de la cámara. Sin embargo, los ciudadanos de la Red no se cuelan en casa de nadie: simplemente han abierto su ventana, y desde ella , con la humildad que da el asumirse, contribuyen a la construcción colectiva; simplemente la caja de resonancia, el voto, es ya una contribución. No existe el plagio como nos lo explicaron; el plagio sólo existe en el oscurantismo romántico del culto al yo.

Tres- Que por eso la frontera entre lo personal y lo profesional es cada vez más difusa. Trabajamos en nuestras aficiones y nos gusta nuestro trabajo. El ocio del estudiante es el estudio, decía el maestro barroco. Así que el reproche a las tecnologías por el tiempo que nos roban es otra de esas ideas que ni son falsas ni dejan de serlo: simplemente ya no tienen sentido, así que tampoco hay que molestarse mucho justificando que se trata de una inversión y que las redacciones que antes te llevabas en papel también te llevaban su tiempo, etc.

Creo que son las tres ideas que alimentaron aquellas seis horas, que resumo aquí:

15 jun 2008

juventud


Haciendo limpieza el otro día en la sala de profes, descubrimos algo que nos enterneció: en un examen de no hace tantos años le pedíamos al alumno (y cito de memoria): "lee el diálogo que has mantenido con el policía y contesta las preguntas".

¡Si éramos así de jóvenes sólo hace un lustro no podemos ser tan viejos ahora! ¡Qué ternura! ¡Qué inocencia! Profesábamos la fe de que había que implicar al alumno como fuera, y si había que hacer de él un personaje de ficción, pues pidiéndole permiso o sin pedírselo, lo hacíamos y punto. Divino tesoro, ya te vas para no volver. Ahora escribir una línea de instrucciones nos cuesta dios y ayuda, porque a nuestra fe no hemos renunciado, pero somos mucho más pellejos.

21 may 2008

Me ahogo en realidad

Ayer inauguraron la nueva página de RTVE: http://www.rtve.es/. Dios mío, y creíamos que you tube era un universo inabarcable lleno de material auténtico. Esto sí que es material auténtico, qué baño. Y todo sincrónico y todo presente, real y actual (como en inglés): Historias para no dormir y Chikilicuatre, La bola de cristal y los mileuristas, el telediario de hoy y Mariano Medina. Todo a disposición del profesor de español. De nuevo el vértigo borgiano del teclado y de los espejos. De uno de los demasiados blogs tecn2.0lógicos que lee mi reader, tomé la decisión de descargar mi Doublekiller, asesino en serie (a sueldo mío) de archivos duplicados. Lo probé, y resulta que luego que me localizó los duplicados no me atreví a borrar. ¿Y si le pasáramos el doublekiller a la Red enterita? ¿Cuáles serían sus dimensiones entonces? ¿Tendría sentido la propia Red si no hubiera doubles, ecos, espejos, repetidores, antenas? ¿Descubriríamos felices que nosotros también somos doubles?
Una vez, cuando yo era aprendiz de filóloga, me encontré en una cola de la fotocopiadora del CSIC a un famoso catedrático del que tantos libros habíamos consultado. Me dijo que éramos afortunados los jóvenes, que en sus tiempos no había fotocopiadoras. En la Nacional (otro vértigo) seguía la sala de los ficheros, repletos de fichas escritas con excelente caligrafía de pluma (¡yo escribía con plumilla en la escuela de mi pueblo, y me descubro llamando todavía plumier al estuche de mis hijos!) y manoseadas con respeto durante siglos. Una vez consulté el Dioscórides, Dios mío. La novedad eran las microfichas, que se estaban introduciendo. En mi Universidad me dieron la microficha de mi tesis, prodigio de nuevas tecnologías, no sé por dónde andará. Sólo eran los 80; la bola de cristal no podía imaginar cómo iba a ser la entrada al siglo XXI.
Cuando llegué a Inglaterra, en la primera mitad de esa década, la novedad era la edición internacional en papel biblia de El país, periódico que hoy se llama global. Cuántas clases le debo, y con lo pequeñito que era. Luego, ya más cerca de España, al otro lado del Estrecho, en esta carrera en busca del material auténtico, descubrimos el filón de los suplementos semanales atrasados, que vendían baratos en la medina, y los vídeos VHS, porque llegaba la señal de tv del repetidor de Málaga y el ingenio popular marroquí había inventado sin patentar las parabólicas hechas con cuscuseras de aluminio, que mejoraban la señal. Doy fe.

Qué mayor me estoy haciendo.

A propósito de esto, el otro día hablábamos en la sala de profes si de verdad creíamos que ahora enseñábamos mejor. Y sí: yo creo que sí se hace mejor. Que el éxito en los resultados haya aumentado en la misma proporción, eso ya no lo sé. Yo diría que no, que en la misma proporción no. Pero, por Dios, la Palo, mi profesora de francés, es ya un fósil de las salas de profes (quizás lo era ya la pobre en los 70), aunque es verdad que se puede ser Palo con tecnología e Internet. Que haberlos, haylos.