16 jul 2019

El sexo abstracto

Acabo de recibir un correo que lleva como asunto:

CURSO ONLINE GRATUITO PARA NUESTRA AFILIACIÓN

Leo titulares que dicen:

La opinión de la ciudadanía siempre es importante


Y, oh asombro, ¡la militancia!


Me pregunto qué fue del género y del sexo, si ya sólo nos queda lo abstracto


25 mar 2018

Internet y el profesor (de ELE), hoy

El viernes pasado, en Nanterre, invitada por Mercè Pujol y principalmente para sus doctorandos, hablé de esto. Sigo intentando aclararme y clasificar. Parece que a los asistentes les gustó

El seminario se presentaba así:
El hecho de que muchas auctoritas manifiesten una actitud negativa hacia Internet, identificando su uso con una pobre utilización de las redes sociales o tachándola de excesiva y narcisista, caótica e inabarcable, frívola y superficial, tiene mucho peso en la opinión que de este asunto nos hacemos los educadores. Cómo vamos a obviar lo que dice gente de la talla intelectual de Chomsky o de Eco o de muchos otros: Internet es el reino del anonimato, nos pone en manos de oscuros poderes, ha dado el altavoz al tonto del pueblo, nos ahoga en una ilusión de conexiones que sin embargo nos aísla y anula nuestro espíritu crítico, moviliza nuestro instinto gregario, esconde sus tesoros entre un montón de basura digital que los hace imposibles de encontrar; no hay jerarquía ni filtrado, de modo que sólo el ruido y el tremendismo permiten llamar la atención y arrastrar a las masas, etc.
Así, hay muchos compañeros que hacen bandera de su posición en contra, entendiendo que poca cosa pueden aportar Internet y sus tecnologías ni a su crecimiento profesional ni al ejercicio concreto de la enseñanza.
En el otro lado, porque  “Internet nos hace bellos”, hay quienes practican un cierto coleccionismo de tecnologías y aplicaciones que adoptan de inmediato, presas de una fiebre de innovación más centrada en hacer uso del dispositivo tecnológico en el aula que en explorar sus implicaciones didácticas, pensando que a los estudiantes se les cautiva simplemente con el brillo del dispositivo y que éste en realidad nada cambia en la relación entre los actores y fuerzas del aula en el proceso de enseñanza. Muchos de estos coleccionistas no consideran que la tecnología les pueda aportar gran cosa fuera del aula para su crecimiento profesional.
Pero, entre unos y otros, ¿no nos estaremos perdiendo algo? ¿Acaso no es cierto que, como auguraba Asimov, Internet es una herramienta educativa potentísima que no sólo borra los límites del aula sino también los de los roles tradicionales de la pareja didáctica?
Más allá de este debate teórico, en el taller se propondrán herramientas y usos (para el profesor, para el alumno y para la clase, principalmente la de español como lengua extranjera) útiles en el proceso de enseñanza y aprendizaje, herramientas que incorporan el mundo exterior y amplían las dimensiones del aula, dentro, y que así mismo, cuando suena el timbre, la extienden hacia afuera. Herramientas que permiten al profesor crecer profesionalmente en autonomía y en conexión, en una relación inédita tanto con sus alumnos como con sus colegas.





13 sept 2017

CFP463-17 Creación de espacios y materiales de enseñanza en línea

Me he inscrito en el curso CFP463-17 Creación de espacios y materiales de enseñanza en línea y creo que es el momento de retomar este cuaderno. Me da mucha vergüenza tenerlo tan abandonado y yo soy la primera qu se ríe cuando alguien pone la disculpa de la falta de tiempo. Así que entono el mea culpa, hago revisión de mis fallos y propósito de la enmienda en este mismo momento.
Creo que este curso me enriquecerá muchísimo, me inquietará, me hará moverme, aprenderé y seré mejor. Depende, más que de nadie, de mi. Espero no defraudar a mis tutores y ser puntual con los trabajos y las lecturas; espero también aportar mi granito de arena a la reflexión conjunta.

30 mar 2016

Guía de lectura del Casamiento engañoso y Coloquio de los perros

Ésta es la Guía de Lectura que propondré para el club de la Biblioteca Octavio Paz del Instituto Cervantes de París

Aunque Cervantes no hubiera escrito otra cosa que El casamiento engañoso y Coloquio de los perros, seguiría ocupando, sin embargo, sólo por ella, un lugar preeminente en la historia de la narrativa universal, como como el que se les reconoce a obras solas tan ineludibles como la Celestina o el Lazarillo.
Créanme que una afirmación así de rotunda acerca de una obra tan injusta como frecuentemente calificada como menor, de un autor cuya humanidad, empatía y aparente sencillez juegan en contra de su reputación literaria (como si ser un gran escritor llevara aparejados el escándalo, la estridencia, la vanidad y la egolatría) es la mejor Guía de lectura que se me ocurre proponerles. 
Quizás sea de ayuda fijarse en algunos aspectos, de todos los que propone esta obra maestra:
  • En el manejo de la perspectiva está el secreto de la modernidad en el arte:
    • El narrador narrado: narrador y personaje; el narrador como personaje; 
    • La multiplicidad de narradores poco fiables y la verdad de la historia.  
  • En el diálogo que en su obra Cervantes establece
    • con la Literatura: la reflexión metaliteraria. La relación de la literatura con la historia, con la verdad, con la verosimilitud, con la credulidad, con lo extraordinario. El pacto narrativo: los límites de la tolerancia a la mentira en el seno de la obra literaria. El lugar de la literatura entre verdad, mentira y sueño, entre realidad, ficción y sueño. El papel del narrador y el del lector respecto de la verdad de lo narrado, el no a la omnisciencia, ni siquiera autobiográfica, la libertad del lector y su papel narrativo
    • con la Historia de la literatura: la sátira clásica, la literatura de transmigraciones y metamorfosis, los ejemplos medievales, los diálogos filosóficos y humanistas, los géneros narrativos de su época: la novela pastoril, la cortesana, la picaresca…)
    • con los temas y tópicos literarios de la Tradición: armas y letras, soldado fanfarrón, figuras satíricas (arbitrista, poeta, morisco, jaifero, autor de comedias, etc.), incluso los nombres propios (Estefanía, Berganza, Cipíón, Peralta, Campuzano
  • En las duplicidades y los juegos de espejos: 
    • dos novelas que son una y que son tantas como personajes capaces de contar su historia a otros que pueden completarla, mejorarla, discutirla y respectivamente contar la suya
    • los protagonistas aparecen siempre en parejas cambiantes: el alférez Campuzano y el Licenciado Peralta; el alférez Campuzano y Estefanía de Caicedo, Cipión y Berganza, el alférez y Berganza y el licenciado y Cipión
    • el narrador y su oyente; el narrador y el lector; el lector-narrador 
  • En sus poderosas metáforas: la vida, como la palabra, entendida como un don milagroso e inexplicable que hay que aprovechar en lo que dure. La vida (la palabra, la historia) como sueño
  • En su humor: el burlador burlado, la metafísica perruna, la teología perseguida por la Inquisición,
  • En la crítica: la hipocresía como cemento social, la compasión y la debilidad humana. La deshumanización de los humanos, la humanización de los perros, deshumanizándose y humanizándose en el Hospital de la Resurrección
  • Y, por supuesto, en el tema cervantino por excelencia: la libertad.

16 mar 2015

"Vamos", dijo el Alférez

[Este texto tiene algunos años, pero me apetecía colgarlo aquí hoy]

Este verano he estado de vacaciones en una biblioteca. O, mejor dicho, en unos libros. He procurado huir lo más lejos posible.

Me he ido lejos a buscar la variedad necesaria para el alimento del espíritu. Y me he acercado a ella en los libros viejos, escritos por quienes, como yo, se aburrían pronto de todo y, sin embargo, sentían también una curiosidad obsesiva e indiscriminada; por aquellos que despreciaban quizás un poco fatuamente las novelas, esas "patrañas o consejas propias de brasero en tiempo de frío, que en suma vienen a ser unas bien compuestas fábulas, unas artificiosas mentiras"; ellos que confesaban que "todos cuantos escriben en todo género de facultades son cornejas vestidas de ajenas plumas", aquellos que ya entonces sentían el moderno hastío bibliográfico, la imposible tarea de la literatura y de todo cuanto pueda escribirse con palabras, su gloria y su fracaso:
"Que no hay fin de componer muchos libros. Esto es porque ya que las materias en general sean escritas, de cada una de las cosas que a las materias principales se allegan, se podría hacer un libro por sí; y no solamente de las circunstancias, mas aun no se dará sentencia ni proposición de libro escrito de la cual no se pueda hacer un libro cumplido ... Porque el ánima del hombre es de tanta capacidad que así como es capaz de gozar de Dios, así es hábil para trascender y subir en el conocimiento a más alto grado de lo que por solos los libros pudo aprender, y no sólo los libros no le impidieron la habilidad de investigar algo por sí, mas ellos le dieron materia y argumento para inventar cosas que ninguno escribió", como dijo el maestro Alejo Venegas.

Y así he venido a veranear en libros que no se contentan con contar una historia, sino muchas y diversas; y que no se contentan con la historia y quien la cuenta, sino que buscan al lector para meterlo en el libro también, y participar así de sus alabanzas o de sus críticas, de sus reservas o de su credulidad, de su ignorancia o de su ciencia, y aplicar todo ello a las historias simples y eternas de amores y engaños que se hubiesen podido contar solas. El autor sabe que, como dijo el Sabio, nada hay nuevo bajo el sol, y menos en historias para contar; pero se niega a aburrir y al aburrimiento, y por ese miedo se niega también a figurar como único responsable de la verdad o de la mentira que cuenta, y se finge personaje entre personajes. Y dialoga con ellos y ante ellos se justifica y justifica su narración. El diálogo se convierte así en inseparable soporte de la narración de historias.
"Seáis, señores, todos bien venidos, que cierto os deseaba, pues aunque nunca estoy menos ocioso que cuando solo, todavía son los coloquios amables mucho, aprendiéndose en ellos más que en los libros más eruditos, puesto que si a éstos preguntáis algo, nada os dicen ni responden, no siendo así con los otros, donde con demandas y respuestas se alcanza lo que se pretende, siendo las palabras como escaleras, que ligando unas con otras se llega a la altura deseada", decía el astuto Cristóbal Suárez de Figueroa ¡en un libro!

Se trata de un diálogo cargado de erudición o de silogismos, destinados una y otros a convencer al lector de la veracidad de lo que se lee, aunque esto sea lo más inaudito y extraordinario, lo más increíble y fabuloso, cosas sorprendentes que jamás se han visto y que causan "admiración, mas no incredulidad, porque otras cosas más admirables han sucedido en el mundo", como dice el personaje de Antonio de Eslava. Porque la historia, decía don Cristóbal, "no ha de ser simple ni desnuda, sino mañosa y vestida de sentencias, documentos y todo lo demás que puede ministrar la prudente filosofía". Figúrense ustedes: Ciencia, Filosofía, Historia, Erudición; la Realidad, en fin, para justificar la ficción, la mentira. Una junta de enviciados devoradores de letras trata de decidir dónde fijar la linde. El lector y su exiguo mundo de certezas sosteniendo los amplios dominios de la impostura y la imaginación. Aquí vanguardias.

Claro que Cervantes lo hizo de otra manera, y lo hizo mucho mejor y más definitivamente. En silencio, sin estridencias ni cascotes, hizo estallar demarcaciones y fronteras. Ya no hay quiénes hablen alrededor; y, cuando alguno se deja caer, no sabe nunca con certeza dónde situarse. La historia se cuenta sola, o la cuenta él, o la cuentan muchos a la vez, contradiciéndose. Son los propios personajes de la historia quienes dudan de sí mismos, de lo que les sucede y del mundo al que pertenecen, si el de la verdad, si el de la mentira. Pero ¿acaso hay verdad y mentira?

Pocos espacios tan abiertos como el Coloquio de los perros. Dice Berganza: "Cipión, hermano, óigote hablar y sé que hablo y no puedo creerlo, por parecerme que el hablar nosotros pasa de los términos de la Naturaleza". Los dos amigos tratan ellos mismos de justificarse con su renqueante erudición, y dijo Cipión:
"Pero sea lo que fuere, nosotros hablamos, sea portento o no; que lo que el cielo tiene ordenado que suceda no hay diligencia ni sabiduría humana que lo pueda prevenir, y así no hay para qué ponernos a disputar nosotros cómo o por qué hablamos; mejor será que este buen día o buena noche la metamos en nuestra casa, y pues la tenemos tan buena en estas esteras y no sabemos cuánto durará nuestra ventura, sepamos aprovecharnos de ella y hablemos toda esta noche, sin dar lugar al sueño que nos impida este gusto, de mí por largos tiempos deseado". 
El coloquio lo compuso el fatuo alférez Campuzano una mañana, en el hospital donde sudaba unas bubas vergonzantes, con los recuerdos de una conversación entreoída a través de la fiebre y de la noche; el hambriento alférez se lo da a leer a su amigo, el licenciado Peralta, a cambio de una comida; lo leemos, con el licenciado, mientras aquél duerme su siesta:
"El acabar el Coloquio el Licenciado y el despertar del Alférez fue todo a un tiempo, y el Licenciado dijo:
--Aunque este coloquio sea fingido y nunca haya pasado, paréceme que está tan bien compuesto que puede el señor Alférez pasar adelante con el segundo.
--Con ese parecer --respondió el Alférez-- me animaré y dispondré a escribirle, sin ponerme en más disputas con vuesa merced si hablaron los perros o no.
A lo que dijo el Licenciado:
--Señor Alférez, no volvamos más a esa disputa. Yo alcanzo el artificio del Coloquio y la invención y basta. Vámonos al espolón a recrear los ojos del cuerpo, pues ya he recreado los del entendimiento.
--Vamos --dijo el Alférez.
Y con esto se fueron"

6 jul 2014

La ecuación del trabajo en equipo: [respeto + cooperación = eficiencia]

Imagen de Wikipedia
Llevo un mes aprendiendo muchísimo gracias a la conjunción de dos factores: trabajo en grupo (pequeño) y trabajo a distancia.

Creo que, del mismo modo que el aprendizaje a distancia es más duradero y más interiorizado, también el trabajo a distancia en equipo (pequeño) se hace sólido y productivo, con la combinación de momentos de actividad asíncrona (realizada individualmente sobre el trabajo de los otros) y encuentros síncronos, en los que se produce el calor humano, la interacción abierta, el intercambio, la toma de decisiones el reparto de responsabilidades. La tecnología nos lo permite, tenemos esa suerte; sólo unos pocos años atrás, esta combinación era imposible.

He sido muy afortunada con mi grupo, y quizás con otros no hubiera sido lo mismo. Hemos trabajado bien porque nos hemos respetado, hemos partido de la base de que nos necesitábamos porque cada una tenía cosas que aportar; nos ha sido fácil establecer normas, canales de comunicación, plazos (flexibles, porque han sido muy buenas y tolerantes conmigo), hemos compartido las ideas, que no tenían dueño ni derechos de autor; hemos sido optimistas, hemos repartido de vez en cuando un chiste y una sonrisa; nos hemos animado, porque íbamos viendo resultados que nos satisfacían; hemos sabido ceder o persuadir, razonar, convencer, compartir, empujar y tirar. Nos hemos compenetrado muy bien, por encima del huso horario y del hecho de que fuéramos unas desconocidas, al principio, las unas para las otras, y por encima, después, de las diferencias de carácter y personalidad, que se reflejaban en nuestro trabajo; hemos sabido aprovechar esas diferencias como riquezas, y eso ha contribuido a que al final todas nos sintiéramos agradecidas y gratificadas.
Imagen de geralt en pixabay

Me resulta además curioso, porque en octubre pasado hice un curso titulado "Gestión de equipos", en el que en ningún momento trabajamos en equipo. Y, sin embargo, en éste, en cuyo título no aparece por ningún lado ni el término equipo ni el término grupo, es donde más he aprendido y disfrutado de este modo de trabajo.

Con todas estas experiencias y mirando de cerca el test de competencias para el trabajo en equipo que nos recomienda nuestro tutor, hago mis particulares tablas de la ley, (partiendo de la base de que el equipo comparte unos objetivos):

  1. Creer que uno mismo enriquece el grupo y creer que el resto del equipo lo enriquece a uno.
  2. Aportar ideas y hacer propias ideas de otros.
  3. Mediar, si es necesario.
  4. Razonar, convencer, persuadir.
  5. Razonar, ceder, asumir.
  6. Repartir y asumir responsabilidades.
  7. Respetar los plazos.
  8. Ser flexible y respetuoso con las circunstancias personales de cada cual.
  9. Ser optimista y empujar. Ser optimista y tirar.
  10. Sonreír y hacer sonreír.
Y estas diez recomendaciones se cierran en dos:
  • respeto y
  • cooperación
Imagen de OpenClips en Pixabay




¿Soy competente en la gestión de la información?



En una época como ésta, donde la información es ubicua y accesible, es urgente aprender a gestionarla.

Como madre, es lo que le pido a la escuela, aunque la escuela insiste en ignorar que todos los chavales van con un  pozo de san Agustín en el bolsillo, y les sigue preguntando poco menos que la lista de los reyes godos, con los alumnos puestos en fila india, como en la escuela de mi infancia en blanco y negro (según mi hija: -Mami, cuando tú eras pequeña, ¿era todo en blanco y negro?).


Y como ciudadana de este mundo digital, contenta de haber tenido la suerte de que me tocara vivir en él, me planteo de forma recurrente la pregunta acerca de si soy competente, y cuánto, no sólo accediendo a información de calidad, sino, sobre todo, gestionándola.

Una de mis fortalezas es la curiosidad, que me lleva a acceder a mucha información y (creo, porque tengo espíritu crítico) de calidad; pero reconozco que en cuanto a organización tengo todavía que mejorar mucho. Utilizo herramientas tecnológicas para navegar y dominar ese mar de información (marcadores, revistas, tableros, paneles), pero a veces las mismas herramientas que me deberían ayudar, se me multiplican o las desatiendo, y a veces redescubro con sorpresa elementos que había almacenado, clasificado y olvidado. Y en esos momentos me queda claro que no lo estoy haciendo bien del todo.

Porque la información no vale si sólo se almacena, y muchas veces nuestro innato sentido de la propiedad nos ciega frente a las posibilidades de lo que almacenamos: lo descargo, lo tengo, lo clasifico, lo almaceno, es mío, y ya. Me olvido.

La información sólo vale si aporta cambios en mí, en mi contexto inmediato, en mi entorno; sólo vale si añade significado, si trasciende. En el fondo, de eso se trata: de restituir, de agradecer, y no atesorar avaramente lo que el mar se tragará.





Mi PLE esencial


Después de las últimas entradas y casi como colofón del excelente curso Habilidades digitales de gestión de proyectos para responsables de equipos docentes, del Centro de Formación de Profesores del Instituto Cervantes, voy a destilar aquí cómo creo que funciona esencialmente mi ecosistema de aprendizaje, y, conscientemente, voy a prescindir de los nombres concretos o marcas de las herramientas tecnológicas de las que en tantos casos me sirvo. Son sólo dos pasos:
  1. Recibo estímulos e información desde muchos sitios y desde muchas personas, consciente o inconscientemente enviados y consciente o inconscientemente recibidos por mi parte: las personas que me rodean o que me rodearon: mis profesores, mis alumnos, mi familia, mis compañeros, mis amigos, directamente o a través de las redes sociales; la formación recibida y la que recibo de modo plenamente consciente y más o menos formal (inscripciones a cursos, MOOC), la que me procuro a través de mis libros o mis vídeos, o mis suscripciones o mis redes profesionales o mis sitios favoritos, la que me viene dada por mi vida laboral (documentos profesionales que necesariamente tengo que manejar para hacer mi trabajo)... Todo sirve, todo fecunda el cerebro.
  2. Con una parte (siempre demasiado pequeña) de esa información, puedo hacer tres cosas, no excluyentes: como una biblioteca organizada, retenerla y clasificarla; como un eco o un altavoz, difundirla y matizarla (distorsionarla), y, demasiado pocas veces, como un nodo en la red, recrearla e incluso enriquecerla con mi propia visión o mi matiz. La información pasa por mi boca, por mis dedos, y escribo o hablo: mi cuaderno, mis charlas, mis cursos, y ya lleva también algo de mí.
Lógicamente, entre el paso 1 y el paso 2 puede haber (bueno, en mi caso de hecho hay) un enorme tiempo de latencia. Puede ocurrir también que un estímulo nuevo fecunde una idea vieja u olvidada, que creía muerta o inútil. Y, por supuesto, puede ocurrir que muchos estímulos se pierdan porque mi cerebro no da para tanto. No obstante, sostengo que de algún modo Internet nos hace dioses, porque nos acerca a la inmanencia y a la ubicuidad y atemporalidad. Pero dioses humildes, conscientes de que nada se crea, todo se recrea. Miren:


25 jun 2014

Mi ecosistema de aprendizaje

Mi ecosistema de aprendizaje 1 (ver en Movenote):

 

Mi ecosistema de aprendizaje y 2 (ver en Movenote)


 

Una reflexión sobre el PLE (y PLN) como instrumento de desarrollo profesional

Qué sería de un profesional sin contactos, sin agenda, sin entrevistas, sin biblioteca, sin cartera, sin despacho, sin teléfono, sin mensajes, sin cuadernos, sin bolígrafos... Sería impensable.
En el mundo actual, aunque no todos lo sepan, todos tenemos tanto una red de aprendizaje como un ecosistema de aprendizaje. Una red e aprendizaje, porque el aprendizaje, como todo en nosotros, es social y no acaba nunca; eso de aprendizaje permanente (livelong learning) es un pleonasmo, que, como todos los pleonasmos, es útil porque subraya

He encontrado unas imágenes en el blog de Steve Wheeler, que me parecen interesantes, porque plantean una subcategorización de ese ecosistema: la red (de contactos) de aprendizaje, el entorno de aprendizaje, las herramientas personales en línea y el entorno de aprendizanje en la nube. Cada una de esas cuatro subcategorías, con sus siglas correspondientes, para calvario de gente como yo: PLN, PLE, PWT( otras veces VLE: Virtual Learning Environment), CLE.

http://steve-wheeler.blogspot.it/2010/07/anatomy-of-ple.html 



http://steve-wheeler.blogspot.it/2010/07/anatomy-of-ple.html
Más agradable me parece esta otra representación visual, de Joyce Seitzinger, donde el PLE o entorno aparece dentro, como una parte, del PLN o red



Pero de quien verdaderamente he aprendido es de David Álvarez, que tiene un sinfín de publicaciones al respecto, todas interesantes, y la mejor definición que he encontrado de lo que es un PLE:
Un PLE es la combinación híbrida de dispositivos, aplicaciones, servicios y redes personales que empleamos para adquirir de forma autónoma nuevas competencias para la resolución de problemas.
Por eso, para hacer referencia a esa combinación híbrida que permite que se generen nuevas aplicaciones a partir de la hibridación de otras, para hacer referencia a esa recursividad, a esa implicación y a ese equilibrio, prefiero la expresión ecosistema de aprendizaje a expresiones como "entorno personal" o "red personal", que no transmiten esa idea de equilibrio entre las partes y que subrayan demasiado la parte personal, por encima de social, cuando el aprendizaje es social, y si ese entorno personal no se nutre de lo social o se seca o se pudre.


 Aprendizajes Emergentes y Pedagogías Invisibles from david alvarez

En su perfil de Youtube, David Álvarez tiene una lista de reproducción muy interesante acerca de la visión que tienen de su propio PLE 8 profesionales


Y en fin, con todo eso, he intentado poner orden en mi propio ecosistema y entenderlo un poco mejor. He visto que, como todo ecosistema, es frágil y tengo que cuidarlo mejor, de un modo más consciente y más perseverante, porque en él también me retrato.

Este es el resultado, que os explicaré después, de viva voz, en la siguiente entrada.

12 jun 2014

Maravilloso mundo sin fronteras

El tema de la identidad en el mundo digital verdaderamente se las trae. Arrastramos esa herencia romántica del culto al individualismo por la cual todavía creemos tener una identidad (más allá de nuestra propia identidad) y unos derechos, como si nuestras ideas fueran nuestras. Sí, claro, pero en fin...

Y ya, dando por supuesto que tenemos que cuidar nuestra identidad al tiempo que preservar nuestro derecho a la privacidad, ¿cómo compaginar la identidad personal con la profesional?, se plantean muchos. Cómo se pueden separar, me pregunto yo, sobre todo en nuestras profesiones.

Vivimos en un mundo líquido,en el que la identidad es algo cambiante y maleable, y también doloroso:
Bauman plantea que en la modernidad líquida las identidades son semejantes a una costra volcánica que se endurece, vuelve a fundirse y cambia constantemente de forma. El autor plantea que éstas parecen estables desde un punto de vista externo, pero que al ser miradas por el propio sujeto aparece la fragilidad y el desgarro constante.
Según sus planteamientos, en la modernidad líquida el único valor heterorreferenciado es la necesidad de hacerse con una identidad flexible y versátil que haga frente a las distintas mutaciones que el sujeto ha de enfrentar a lo largo de su vida.
La identidad se configura como una responsablidad reflexiva que busca la autonomía del resto y la constante autorrealización y que, además, está abocada a la constante inconclusión debido a la falta de un telos en la modernidad tardía.
En este mundo líquido, por tanto, no sólo no se pueden separar las identidades, sino que éstas no son inmutables ni definitivas ni claras ni se pueden aislar claramente de las identidades de los otros. Por eso con la oposición identidad personal/profesional pasa lo mismo que con la de ocio y trabajo. Yo, por ejemplo, no sé si la actividad que estoy realizando ahora mismo es de trabajo o es de ocio, pero ¿por qué tendría que clasificarla en uno u otro lado (manía clasificatoria del mono occidental, que diría Cortázar)? La esfera de lo personal cada vez puede separarse menos de la de lo profesional, y al revés. En mi vida y desde mis identidades, no consigo separar trabajo de ocio, ni enseñar de aprender, que en esta era digital están llamados a fundirse en un único verbo: aprenseñar o ensaprender.

11 jun 2014

Haciendo mis deberes: una reflexión sobre mi PLE

Hace más de un año que estoy llena de borradores y notas de papel y electrónicas con ideas para desarrollar aquí, pero comida por el día a día (que no es disculpa) y devorada por... en fin, devorada, no me reencuentro hasta hoy, más de un año después.
Siempre se necesita un empujón, y el empujón me lo ha dado el curso Habilidades digitales de gestión de proyectos para responsables de equipos docentes, y en concreto su tutor, Carlos Magro. El caso es que una de las tareas consiste en abrir un blog (yo ya lo tenía) y copiar aquí mi reflexión en el foro del curso acerca de mi ecosistema o entorno personal de aprendizaje (por sus siglas en inglés, PLE), a partir de una parrilla de autoevaluación preparada por David Álvarez. Ésta ha sido mi intervención, a la que he añadido algunos detalles:

He tenido unos días complicados y prácticamente vuelvo ahora a nuestro curso. Completé la autoevaluación ayer y ahora intentaré plasmar mis reflexiones, partiendo de mi perfil como persona que usa Internet y en concreto sus herramientas colaborativas todos los días, tanto para tareas puramente personales como, sobre todo, profesionales. Y dentro de este ámbito y como responsable de un equipo docente, como persona que trata de activar esta competencia entre los profesores, tratando (a veces casi por la fuerza) de hacer de estas herramientas el ecosistema comunicativo del equipo. O sea, en lucha diaria con los adjuntos del correo electrónico, en guerra abierta con los ppt mal guardados en lápices de memoria que contienen enlaces que no funcionan cuando se cambia de equipo... O sea, en lucha diaria con la obligación impuesta de ser técnicoinformático, derivada de la cultura de que si algo no se guarda físicamente no se tiene y además me lo pueden quitar.
Por lo tanto, me he situado casi siempre en el punto 4 de la parrilla, con algunas reservas (que señalo luego) y con algunas excepciones:
  • competencia D (Capacidad para filtrar y clasificar la información de la web según los intereses): confieso que jugueteo en exceso y no siempre soy capaz de disciplinarme y usar mis juguetes para tareas prácticas de un modo sistemático.
  • competencia G (Capacidad para crear y gestionar una identidad digital): no estoy segura, o mejor, tengo muchas dudas acerca de si estoy gestionando bien mi identidad. Intento esforzarme más cuando se trata de los perfiles profesionales asociados no a mi persona sino a la institución (por ejemplo éste)
  • competencia A (Capacidad para entender los códigos comunicativos propios de los contextos digitales y usarlos de forma eficiente para comunicarse en la Red): he dudado un poco entre el 3 y el 4, y sigo dudando, porque no estoy segura de entender bien los enunciados; por ejemplo, la primera parte del descriptor del 4, me parece muy grande: "Entiendo cómo el significado se produce a través de los multimedia y cómo se produce la cultura a través de Internet y las Redes Sociales"
Pero mis mayores dudas, que al final se han hecho reservas, son las que afectan a la competencia F: "Capacidad para entender los aspectos legales y éticos relacionados con el uso de las TIC, así como los otros aspectos relacionados con la gestión de la privacidad y la seguridad".
Creo, con permiso de David Álvarez, que aquí se meten demasiadas cosas en el mismo cajón: legaléticoseguridadprivacidad. Y precedidos del verbo entender, que evidentemente no es sinónimo de aceptar. Además, parecería que legal y ético son la misma cosa, o se implican o están muy cerca, y yo ahí disiento: una cosa es lo legal y otra lo ético; a veces coinciden y a veces (muchas, precisamente, en el mundo digital) no. Así que a veces creo tener en cuenta los principios éticos, pero no sé ni me preocupo mucho de tener en cuenta los legales, pues ni hago negocio ni tengo tanta repercusión, más quisiera yo.
Por otro lado, algo parecido me pasa con los conceptos de privacidad y seguridad. Procuro comportarme bien, pero creo que hay aquí mucho mito. Yo pasé ya hace tiempo ese sarampión. Siempre digo que Terminator encontró a Sarah Connor porque existía la guía telefónica: que localicen tu perfil o dirección electrónica es menos peligroso que no que localicen la puerta de tu casa:
Y encima se pueden equivocar: 
En cualquier caso, con Internet y su viralidad y su reproductibilidad, y su indiferenciación de copia y original ya no hay vuelta atrás. Yo sacrifico un poco de mi privacidad para que en este universo de internet las búsquedas sean relevantes para mí. Todo tiene sus límites, claro, pero es que hay mucha gente que piensa que tiene un espía dedicado a él las 24 horas. Cuesta ser humilde y admitir que nuestra personalidad sólo tiene relevancia incluida como un dato más entre los megadatos de otros como nosotrosÉstas son mis reflexiones, espero no haber sido muy banal.

23 abr 2013

23 de abril, Día del libro

Hoy es 23 de abril, que venía siendo, más o menos desde principios del siglo pasado (pueden consultar la historia aquí), el Día del libro en nuestra machacona rueda del año conmemorativa y comercial, pero que últimamente, desde 1995, es el Día del libro y de los derechos de autor, instituido en 1995 por la UNESCO "con el objetivo de fomentar la lectura, la industria editorial y la protección de la propiedad intelectual por medio del derecho de autor", como dice la Wikipedia.

Se celebra precisamente hoy porque el 23 de abril de 1616 fue enterrado Cervantes (que murió el 22) y porque el 23 de abril (de otro calendario, el juliano; en realidad, el 3 de mayo del gregoriano) del mismo 1616 murió Shakespeare. Y yo me pregunto qué pensarían ellos de la industria editorial, de la protección de la propiedad intelectual y de los derechos de autor. E incluso de la lectura.

Los libros se leían en las posadas por quien sabía para entretener a los demás viajeros (me da por pensar en la Venta de Juan Palomeque como en un Megaupload avant la lettre); los libros se vendían por el valor de su peso en papel, marcado por una romana y certificado por la autoridad. Los autores tomaban lo que les apetecía de donde les daba la gana, y si lo hicieron bien después la historia se encargó de premiarles. Cervantes hizo reivindicar su autoría a dos personajes de ficción, hijos del ingenio del autor de ficción de su ficción, Cide Hamete, frente al usurpador Avellaneda, que, aunque oculto tras un seudónimo, era una persona bien real. Y no le enfadaba tanto el hecho de que "vendiera" su falso Segundo tomo del ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, que contiene su tercera salida y es la quinta parte de sus aventuras. Compuesto por el licenciado Alonso Fernández de Avellaneda, natural de la villa de Tordesillas, como que se hubiera atrevido a escribirlo.

Ni Cervantes, ni Quevedo, ni Góngora, ni Garcilaso (dejemos el teatro y a Lope aparte) se ganaron la vida como escritores ni nunca aspiraron a ello. Y no los hay más grandes.

3 mar 2013

Enseñanzas del Hogar

Aplicaciones de los condensadores 

Los condensadores pueden actuar como acumuladores de carga y alimentar circuitos, pero además, la duración conocida de sus procesos de carga y descarga los hace imprescindibles en los circuitos temporizadores. Por otra parte, tienen utilidad como filtros, debido a que su lenta respuesta los hace inmunes a las fluctuaciones súbitas de las señales.
Texto (aleatoriamente elegido) de Tecnologías II, SM (3º de ESO)

Me encanta el estilo. Me deja sin palabras. Contribuye sin duda a la autonomía del alumno.

A mí, la Sección Femenina, en Enseñanzas del Hogar, me enseñaba a conectar un casquillo, un enchufe o a hacer un alargador. No cabe duda de que los tiempos han cambiado.

17 feb 2013

Siempre lo mismo...



    ¡Infantiles! ¡Exhibicionistas! ¡Ególatras! ¡Pretenciosos! ¡Soberbios! ¡Frívolos! ¡Inconscientes! ¡Ociosos! ¡Plagiadores! ¡Vulgares! ¡Adocenados!

11 feb 2013

TICS y tics en la enseñanza de ELE

Esta fue mi presentación para el III Encuentro ProfELE de Milán, el pasado sábado 9 de febrero, organizado por la editorial Edinumen, en colaboración con el Instituto Cervantes: